El reto de Cruz Roja con la España Despoblada: llegar a los 1.213 municipios de menos de 100 habitantes

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A raíz del análisis de los datos de ese estudio, Cruz Roja se embarca en el diseño de una estrategia de respuesta específica para mitigar los efectos de la despoblación, con el compromiso de aproximarse, aún más, a las personas que habitan los municipios con menor población, reforzando su intervención, trabajando por  el empoderamiento y autonomía de las mismas, trabajando con el conjunto de la comunidad y todo ello con el fin último de mejorar la calidad de vida de las personas que habitan en estas zonas, y promover el acceso a sus derechos en condiciones de igualdad de oportunidades.

Dentro de la España Despoblada, concretamente en los municipios con menos de 100 habitantes, la situación de vulnerabilidad se ve considerablemente aumentada, viéndose mermada cada día más su capacidad de acceso a recursos y derechos por la despoblación y dispersión geográfica que les afecta.

El capital humano incalculable de Cruz Roja y su capacidad de movilización puede hacer con su nueva estrategia, y el ‘Reto 1213’ que la ayuda llegue incluso a entornos de difícil acceso; así, se amplía la extensión de la intervención de Cruz Roja al 100% de los municipios despoblados, se abarca una cobertura de acción de, al menos, el 5% de la población, se duplica el número de respuestas ofrecidas y se involucra a más de 2.000 personas voluntarias.

Este ‘Reto 1213’  va más allá de realizar una intervención directa con las personas, entregar materiales o ayudas económicas, lo que se busca es fortalecer la capacidad de la sociedad, involucrando a sus habitantes en la solución de sus problemas facilitándoles si fuera necesario recursos que estén a disposición de toda la comunidad, acompañándoles en procesos de autogestión; así, frente a ayudas más tradicionales como podría ser entregar unas muletas a una persona que lo necesita, en el marco de esta estrategia lo que se hace es comprar varios pares que se ponen a disposición de todo el pueblo para que cualquier persona pueda utilizarlas en un momento de necesidad. Igualmente, en esta ocasión, si para acceder a un recurso una persona necesita trasladarse a un pueblo vecino, aquí Cruz Roja no busca sólo darles el transporte necesario, sino que trabajará con los vecinos y vecinas para poder instalar, por ejemplo, en una sala municipal o alquilada ese recurso, comprando el equipamiento necesario y animando a la población a hacerse cargo de su funcionamiento de manera desinteresada. Así ha ocurrido, por ejemplo, en la provincia de Ávila, donde una peluquera jubilada ahora ayuda a sus vecinas a mantener el cuidado de su cabello en una sala aportada por su ayuntamiento donde el equipamiento y los productos de higiene los ha aportado Cruz Roja.

La comunidad es la que define cómo intervenir en cada zona; así, en algunos sitios la respuesta llegará en una ‘oficina móvil’ que llegará a ese municipio, y en otros, Cruz Roja sólo será el catalizador de la respuesta que surgirá en el propio entorno, objetivo final de la Organización, “respaldar a la población para que haya un movimiento social que resuelva sus propios problemas, haciendo que se impliquen y que la ayuda sea más sostenible en el tiempo”, señalan desde Cruz Roja.

Cada zona se enfrenta a unos problemas diferentes: donde en una localidad, la distancia, las dificultades de transporte por carretera o las condiciones climáticas son el problema, en otras es la falta de infraestructuras, la ausencia de conexiones y telecomunicaciones o los servicios inaccesibles los que hay que resolver; solucionar estas situaciones donde la población, además, es muy pequeña, es algo que no renta económicamente a quienes prestan estos servicios, pero que en términos humanos Cruz Roja decide apostar por ello porque “vale más ayudar a tres personas, aunque inviertas todo el día. Y queremos hacerlo”.

Esta estrategia, además, creará mayores lazos vecinales y mejorará las relaciones en zonas y rangos de edad donde la soledad no deseada puede ser otra vulnerabilidad acusada. Los equipos de Cruz Roja se preparan, precisamente, para que así sea, para mejorar las comunidades y generar sinergias que además aseguren la continuidad de estos gestos solidarios más allá de la intervención directa, según la conocíamos hasta ahora.

La lógica de la intervención

Cruz Roja ha establecido cinco objetivos de trabajo principales: la mejora de las competencias, el acceso a los derechos sociales, la mejora de las condiciones de habitabilidad de los hogares, el acceso a un empleo digno y la mejora de la salud. Con 41 indicadores, se podrá medir y demostrar la trazabilidad de la intervención y su impacto. Y en base a eso, se ha establecido un catálogo de 144 respuestas basadas en las necesidades de las personas, del entorno o de los proyectos a desarrollar. Esta muestra está diseñada para resolver las necesidades de la manera más oportuna, y son de diferente naturaleza; algunas han sido pensadas específicamente para municipios de menos de 100 habitantes, y otras destacan por su carácter innovador.

El voluntariado se vuelve clave para la acción, como en toda actividad promovida por Cruz Roja: su integración en la actividad debe ser total y es un valor diferencial; la presencia territorial de Cruz Roja asegura la máxima capilaridad en el territorio y la capacidad de actuar allí donde se necesita. Junto a la proximidad para identificar las necesidades del entorno, y la acción directa, y la puesta a disposición de recursos compartidos, se pretende garantizar el funcionamiento y organización de esta estrategia como un verdadero sistema.

Un ejemplo de puesta en marcha de este Reto ya en funcionamiento es la identificación participada de necesidades en los municipios despoblados en las diferentes provincias o la creación de 9 ‘tech trucks’ a modo de oficinas móviles, también disponibles en la Comunidad de Madrid, habilitadas para recorrer los pueblos de la España Despoblada en Castilla y León, y dotadas tecnológicamente para que puedan operar de manera eficiente e independiente.

La situación de los 1.213 municipios y la España Despoblada

La Comisión Europea utiliza, para que un municipio sea considerado zona despoblada dos criterios: evolución neta de la población negativa en los últimos 20 años, y una densidad de población menor a 12,5 habitantes/km2.

Según el Instituto Nacional de Estadística, a fecha 1 de enero de 2022, España cuenta con una población total de 47.435.597 personas repartidas en 8.131 municipios. Teniendo en cuenta los requisitos que determinan qué es una zona despoblada, España cuenta con 3.499 municipios en situación de despoblación, un 43.03% del total. En términos de población, estaríamos ante un total de 1.121.574 personas afectadas, dato que representa el 2.37% de la población española.

El 53% de la población de estas zonas son hombres, y el 32.64% mayores de 65 años. Un 5% son personas extranjeras.

Los casi 3.500 municipios se extienden por casi todo el territorio del país, y son mayoritariamente rurales, y a menudo, invisibles en un mundo de creciente fisionomía urbana. 1.213 de éstos están habitados por menos de 100 personas y tan sólo 9 cuentan con una población mayor a los 5.000 habitantes.

En el año 2021, Cruz Roja ha desarrollado respuestas a las necesidades de las personas en 2.619 municipios, lo que representa el 75% de aquellos afectados por la despoblación,

Cruz Roja ha intervenido en 633 de los1.213 municipios con población inferior a 100 habitantes (52%), a través de 65 proyectos diferentes.

Guadalajara es la provincia con mayor número de municipios de menos de 100 habitantes, y, por tanto, afectados por este Reto: 160 municipios; le sigue Burgos (142), y Soria (104) como las provincias con más población en esta situación, y donde se pretende atender a cerca de mil personas. Almería, Huelva y Ciudad Real cuentan con 1 solo municipio en esta situación donde residen 58, 51 y 61 habitantes respectivamente.