Eurona se postula para evitar la desconexión a Internet de 9.172 castellanoleoneses

Eurona sigue adelante con su filosofía de llegar a donde no llega nadie y, en este caso concreto, a donde otros se marchan. El operador tecnológico quiere evitar la desconexión a Internet de 9.172 castellanoleoneses. O lo que es lo mismo, del 81,36% de los ciudadanos de las poblaciones de la Asociación para el Desarrollo de la Comarca de Ciudad Rodrigo (ADECOCIR) inferiores a los 500 habitantes y clasificadas como zonas blancas, para lo que ha presentado su propuesta al concurso que ha lanzado la Junta de Castilla y León en aras de dotar de conectividad a esta área, a punto de quedar aislada del mundo online. De hecho, en esta región todavía hay más de 13.000 hogares que se encuentran desconectados y cerca de 800.000 personas que no disfrutan de una conexión de calidad, tal y como refleja el informe de zonas blancas NGA del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital.

En concreto, Eurona ha presentado seis proyectos por un valor cercano a los 1,5 millones de euros, con una subvención solicitada de 1,33 millones. Así, de la mano de Mobente -consultora tecnológica local- y de la instaladora Setel propone el nuevo servicio de fibra virtual para paliar la falta de conexión en esta zona, con una velocidad igual o superior a los 30 Mbps.

La fibra virtual no tiene límite de datos, lo que facilita la navegación a los usuarios, que no deben preocuparse por el tope de descarga o bajada de archivos. Se trata de un servicio pensado para áreas no urbanas, pero perfectamente adaptable a las grandes ciudades. En cualquier caso, los entornos rurales son los que más problemas tienen para disfrutar de conexiones de calidad. Máxime, en Castilla y León, cuya particular orografía impide en muchas ocasiones el despliegue de redes de banda ancha y provoca que un 15% de los hogares no pueda dar el salto a una conexión de 10 Mbps, el estándar básico actual, según datos de Aetical, la Federación de Asociaciones de Empresas de Tecnologías de la Información, Comunicaciones y Electrónica de Castilla y León.

Pese a que el proyecto se centraría inicialmente en Ciudad Rodrigo, y su comarca, el objetivo de Eurona es extender la fibra virtual a todas las asociaciones de municipios que estuvieran interesadas. Y son bastantes las zonas castellanoleonesas, sobre todo las más recónditas, a las que llevar el cable no resultaría rentable para las grandes compañías, debido a los elevados costes de instalación y al menor retorno que obtendrían por tratarse de áreas menos pobladas. No obstante, las asociaciones de desarrollo local han recibido a lo largo del año una media de 2 millones de euros, procedentes de Europa, que seguirán percibiendo durante los próximos dos ejercicios. Y de incluir parte de esos fondos como proyectos no productivos, como ha hecho ADECOCIR, podrían contribuir a enmendar la actual brecha digital.

La brecha digital podría llegar a ser un obstáculo para la región española que mejores resultados obtiene en el informe PISA de educación, ya que su éxito se basa, precisamente, en su sistema de escuelas rurales. Especial peligro corren los pequeños municipios de menos de 500 habitantes, donde cada vez más empresas y particulares demandan una conectividad más rápida para no quedar aislados en un mundo totalmente globalizado.

Si bien es cierto que las zonas en las que se centraría Eurona se encuentran vacías de cobertura de redes de banda ancha de nueva generación, también lo es que tampoco tienen previsiones de tenerla a lo largo de los tres próximos años. Sin embargo, según el responsable de la unidad de 4G de Eurona, Marco Guadalupi, “la solución ya existe y podría implementarse de forma inmediata. No habría porqué esperar. Y la de Eurona, basada en la fibra virtual, es la única viable desde un punto de vista tecnológico y económico”.