Mi última batalla. Cómo se desmorona el mundo que construyó mi generación y qué podemos hacer para salvarlo, de Harry Leslie Smith

Superviviente de la hambruna de la Gran Depresión y de la destrucción de la Segunda Guerra Mundial, el escritor y comentarista político inglés, Harry Leslie Smith, vivió la miseria física y moral de los peores momentos del siglo pasado. En estas memorias, Smith describe cómo, con solo 22 años, en una Inglaterra hundida en la pobreza de la posguerra, participó del llamado espíritu del ’45: la reconstrucción de una nación con una mirada social, basada en la creación del sistema de bienestar inglés.

Smith, consciente de que solo a través de la inversión social se genera una verdadera riqueza a largo plazo, vivió sus últimos años con cierta angustia. El autor se sentía preocupado por el futuro que le esperaba a los jóvenes, por la facilidad con la que los logros sociales conseguidos por su generación comenzaban a erosionarse, dejando hueco a la austeridad y al modelo de privatización neoliberal.

«Después de la Segunda Guerra Mundial, el estado de bienestar social concebido en 1944 por el Informe Beveridge y que el Gobierno laborista implementó en 1945 fue tan revolucionario para el Gobierno y la sociedad del siglo XX como centenares de años antes lo había sido la Carta Magna. La red de seguridad social dio lugar al Servicio Nacional de Salud y a una estrategia nacional de vivienda. Reguló el transporte y las principales industrias nacionales para que se adecuaran al libre mercado, a sus clientes y a sus empleados. Se democratizó el sistema educativo, se despejaron las barriadas marginales y se introdujeron servicios sanitarios modernos en muchas comunidades que anteriormente se habían considerado demasiado pobres para dotarlas de una instalación de fontanería interna. Estos avances en el progreso social dieron lugar a un boom económico que permitió que en los años cincuenta Gran Bretaña alcanzara un crecimiento del PIB del 5% y que la tasa de desempleo se mantuviera en un manejable 1,65%»

En Mi última batalla, Smith nos brinda una amplia perspectiva sobre a dónde nos conducen los recortes sociales. El autor decía de sí mismo: «No soy historiador pero con más de 90 años soy historia, y temo que se repita». En esta obra apela a blindar los derechos sociales conquistados y advierte: «Un Estado de bienestar no es simplemente compasivo, sino prudente».