Los Presupuestos de la Junta de Castilla y León para el año 2018 están dedicados a la deuda en vez de a la ciudadanía

Los Presupuestos de la Junta de Castilla y León para el año 2018 siguen fieles los principios del Partido Popular: primero la deuda, pese a que ha sido generada en sus tres décadas de gobierno, después las personas.
El fraude para Salamanca es doble, además de que no se ejecutan las inversiones anunciadas, lo que la Junta reconoce a cada ejercicio, esta provincia es la que menos inversión recibirá en el 2018 si no se contase el nuevo hospital.
Nota de prensa. 20 de octubre de 2017.
Para Isabel Muñoz, Procuradora de PODEMOS por la provincia de Salamanca, los Presupuestos de la Junta de Castilla y León siguen demostrando que el Partido Popular no gestiona bien, es ineficaz y las personas son su ultima preocupación.

Desde PODEMOS creemos en un modelo de gestión pública totalmente distinto basado en el fortalecimiento de los servicios públicos, revertiendo las costosas privatizaciones sin negar ningún derecho o atención a las personas.

El hecho de que el resto de grupos parlamentarios nos hayamos enterado de los primeros datos de los presupuestos por los medios de comunicación, evidencia el poco respeto que el Partido Popular le tiene por el resto de representantes institucionales y su trabajo por el bienestar de la ciudadanía.

El Partido Popular presume de que los Presupuestos que ha elaborado son los mayores de la historia pero se les olvida añadir que el aumento es para pagar 300 millones de euros más de deuda que en el año 2017, ya que la deuda ha aumentado en un 36’58%. El gasto social, por el contrario, ha disminuido en relación con el total del Presupuesto.

Como resultado, la Consejería de Sanidad contará con 260 millones de euros menos lo que sin duda contribuirá a mantener el recorte de plantillas con el consiguiente deterioro en la calidad asistencial tanto en la Atención Primaria como en la Especializada. 130 millones menos para empleo cuando nuestra Comunidad se distingue por los trabajos temporales y precarios. 120 millones menos también en Economía y Hacienda o 70 en Agricultura. Los incrementos de 30 millones en Educación o de 5 en Cultura, resultan insuficientes y desde PODEMOS seguiremos su destino.

Con las próximas elecciones en el horizonte, aparecen de nuevo en los Presupuestos de 2018 algunas partidas para proyectos largamente demandados por la ciudadanía salmantina, que durante años fueron presupuestados y no se ejecutaron, o se abandonaron sine die como el centro de salud del barrio de El Zurguén, la residencia de mayores en Puente Ladrillo, el instituto de Guijuelo, que ahora tiene un presupuesto total de 1,7 millones de euros, cuando en el año 2011 era de 6,8 millones o el centro de salud de Calzada de Valdunciel, que ha estado incluido en los presupuestos de 2016 y 2017 y, sin embargo, sus obras todavía no han comenzado.
Presupuestar y no ejecutar, año tras año, es un fraude a la ciudadanía, asevera la procuradora salmantina, que duda de que este año se ejecuten los 33 millones presupuestados para el nuevo Hospital de Salamanca.

Otra tomadura de pelo a los contribuyentes es la restauración de la Iglesia de San Martín que se encuentra en un estado lastimoso y lleva esperando una intervención integral desde el año 2010, o la iglesia parroquial de Rágama y su artesonado que se encuentra en la Lista Roja del Patrimonio por riesgo de pérdida, sin que la Junta de Castilla y León todavía haya hecho algo por evitarlo.

La eliminación de las becas para másteres lógicamente dañará la economía de Salamanca, ya que su Universidad es la que cuenta con un mayor número de estudiantes que podrían beneficiarse de ellas.

Poco se va a hacer en cuanto a la remodelación de la estación de autobuses, ya que solo se han destinado poco más de 16.000 euros.

Conviene tener en cuenta, que aunque Salamanca aparece como la segunda provincia en inversión por habitante, si quitamos la inversión en el Hospital, que es una obra absolutamente necesaria, costosa y extraordinaria, esta provincia es la que recibe la inversión más baja: 64,28 euros por habitante.